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Algo más que tener un vino propio

El primer fin de semana largo de marzo, llegué a Mendoza, invitado por Finca Propia (FP).
El motivo: participar en la primera cosecha realizada por los socios adherentes al proyecto.
Ya el año pasado se había hecho la presentación en sociedad FP y cabe mencionar que en aquel almuerzo, el proyecto me había resultado por demás interesante, aunque me quedaba una duda sin resolver:
¿Cómo harían para que el socio no terminara aburriéndose?
Este viaje me sirvió para tener la certeza que difícilmente un propietario de una (o más) cuota parte tendrá poco tiempo de saturarse.

La Vendimia

Por la mañana del viernes partimos hacia la finca ubicada La Arboleda, Tupungato, Mendoza.
Arribados y plus “amenietes” escuchamos la charla previa a cargo de Antonio Mas que nos detalló la metodología del trabajo.
Recibimos delantales de un blanco impoluto, una tijera de cosecha, gorra, toalla y guantes.
Nos encaminamos al viñedo y, tijera en mano, dimos cuentas de los racimos (es dable mencionar que con el pretexto de sacar fotos esquivé el arduo trabajo de cosechar).
Las gamelas se llenaban a un rito algo pausado pero de fiesta vendimial. Fotos, sonrisas, familias, gran dedicación y algún que otro racimo que fue devorado por los niños selló la hora y pico de vendimia.
Por cada gamela se entregó a su cosechero una ficha que era la paga por su trabajo, la misma debía ser canjeada por dinero. Todos conservaron aquellas como recuerdo de está su primera vendimia.
El destino de los racimos fue ser el pie de cuba para la iniciar la fermentación en los “roll fermentor” (http://gustavoprecedo.com.ar/novedades_mercado.htm) que hace poco adquirió FP.
Hasta aquí todo muy bien…
El proyecto
Dejamos el viñedo y en el camino de regreso me acompañó Santiago Mas, allí comenzó a develarse la respuesta a mi pregunta inicial.
Sin bien su profesión no es la ingeniería agronómica, siente pasión por ella, y lo demuestra. Su ritmo de voz se acelera y me comenta sobre implantar nuevas variedades, el respeto por el terruño, identificación de clones de Malbec (entre ellos “Cote Rouge” que se desarrolla magníficamente en la parte alta de la finca) para reproducirlos; selecciones masales y el proyecto de la bodega y el “Club House”.
En fin… Si esto parece demasiado complejo para el novel “cuotapartista” es lo que garantizará que su interés no decaerá a lo largo de los años.
¿Cómo se logra?
Aquí entra en la palestra Antonio Mas y un asesor externo de excepción, Carlos Catania.
Carlos desarrolló su actividad básicamente en investigación en el INTA y su currículo es impresionante.
Antonio y Carlos han desarrollado una serie actividades, cursos, degustaciones, ya en Mendoza, ya en Buenos Aires, para que el novicio comience a comprenda la complejidad del manejo de una finca plus bodega. Claro sin tener que ser esto un dolor de cabeza.
La degustación
Ya sobre el medio día, con presentación de los dos socios restantes, Marcos Astegiano y Oscar Yosa, Antonio y Carlos dieron los fundamentos de la evaluación sensorial de vinos: prueba de gustos básicos y degustación de vinos blancos y tintos con gran participación de los asistentes que se maravillaron con los descriptores que ellos mismos descubrían…
Empanadas de lomo cortadas a cuchillo, quesos artesanales, embutidos ahumados, humita, gazpacho y panes dieron por terminada la degustación y fue el preludio del chivito del cual dimos cuenta sin el menor sentido de culpa.
Brocheta de frutas y shot de mousse de queso de cabra fue el “final vivace” del almuerzo.
Descanso y vuelta al hotel cerro el día de vendimia.
Corolario
Finca Propia (http://www.fincapropia.com/) hoy cuenta con más de 300 socios que más allá de recibir los vinos pueden elegir participar desde la implantación de viñedos, la elaboración y crianza, hasta disfrutar de “Club House” (a mediados de año).
Personalmente definiría: “Finca Propia es un estilo de vida”.
Agradecimientos a:
Karen Vizental y Renzo Banchero que organizaron mi viaje.
A los socios de Finca Propia:
Antonio Mas, Santiago Mas, Marcos Astegiano, Oscar Yosa.
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