Precedo

Cata de un beso

Por Ezequiel Salzano.

Las catas son una apreciación personal de cualquier objeto que se desee evaluar, se realiza para experimentar sensaciones generalmente por primera vez. Pero cuando realizamos nuevas catas nuestra apreciación puede cambiar y hacer que se vuelva simplemente irresistible.

Catar es probar con atención para poder apreciar la calidad, es someter a todos los sentidos, en particular a la vista, el olfato y el gusto con el fin de analizar sus diferentes cualidades y virtudes.

Recuerdo mi primer clase de enología en el Colegio de Cocineros…, mi profesor un hombre mayor, canoso, con una voz grave, siempre seguro a la hora de hablar y en apariencia muy prolijo…Recuerdo sus primeras palabras: “esta clase es para disfrutar, al que no le gusta el vino ahí tiene la puerta; si lo desea se puede ir”…, entre risas con mis compañeros pensé, que bien que la vamos a pasar en esta clase…
“Cualquier cosa se puede catar”…, estas palabras quedaron dando vueltas en mi cabeza y es la frase que me inspiró para hoy poder escribir esto.

La apreciación de la cata que les voy a contar es sobre la primera vez de una experiencia inolvidable.
Una noche perfecta…, la temperatura era la justa y entre flores y velas que decoraban la casa se creaba un ambiente excepcional. Todo estaba listo, ningún detalle fue dejado al asar, una luz tenue, olor a jazmines, la comida casi lista, Frank Sinatra sonaba levemente de fondo y un buen vino esperaba a ser descorchado…, mi nerviosismo aumentaba, se acercaba la hora y ella llegaría. El timbre sonó, ella se hizo presente, largué un suspiro tomé coraje y la recibí.
Las primeras impresiones siempre penetran por nuestros ojos…, ella muy elegante y arreglada, hermosa por donde se la mire, la figura y energía de la primer mirada hizo que se impregne en mi cabeza para ser recordada.

Pude apreciar tonos rojizos naturales resaltados por un hermoso brillo que nos indica el cuidado y el tratamiento previo para ser degustado! También pude ver como con un hermoso lila sus ojos oscuros resaltaban destacando su fuerte personalidad, sus labios brillaban haciéndose irresistibles a cualquier mirada. La variedad tinta que exhibía este ejemplar nos hizo ver la buena calidad del mismo.
A la hora de evaluar el sentido del olfato un conjunto de sensaciones increíbles pude percibir: un aroma agradable, sensual e irresistible, perfumaban su suave piel y pelo moreno que enloquecían a mi, tan difícil de desarraigar, instinto animal.

Al fin llegó el momento tan especial, el cual todos esperábamos ansiosamente, me incluyo. Llegó el momento del beso y el veredicto final…, en boca representa una combinación de sensaciones difíciles de explicar en donde la humedad y el aterciopelado nos dejan apreciar que es un corte de primera calidad…, sin olvidar los aromas ahumados y los tonos acaramelados que hacen a esta cata única!
La sensación que percibimos posterior a la degustación es simplemente inolvidable, una experiencia adictiva que repetiría una y otra vez…, tan solo tener este ejemplar cerca hace que sea agraciado y, que acompañada de un buen entorno, música y comida, hace que estar con esta persona sea mágico…

Ezequiel Salzano fue alumno mio en Apreciación Sensorial de Vinos en Colegio de Cocineros Gato Dumas y me envió el presente texto que deseo compartirlo con vosotros.
Gustavo Precedo.

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